Es contradictorio decir que Paulo construye su obra siendo demolida, metáfora punzante, los objetos corren hacia la catástrofe. Sin embargo, en un acto de rescate los vuelve a la existencia, les otorga voz y presencia. Demoliciones afirma la fuerza de la materialidad. Pero también, la fuerza de ser en el espacio.
El peso imponente de las maderas es directamente proporcional al del minúsculo clavo. El diálogo rizomático nos envuelve en una lectura no lineal de transitar la instalación gracias a la libertad creativa de la combinatoria entre materiales y diferentes dispositivos que el artista seleccionó. Un recorrido por la casa muestra una sorprendente estructura precaria sosteniendo una magnífica construcción derruida, que será sustituida por columnas de tinte contemporáneo. Texturas xilográficas huellan en la fragilidad del papel y evocan la memoria de lo que fueron.
El objeto ya no es funcional. ¿Es estético? La belleza del deterioro envuelto en la espesura del tiempo y el silencio.
Gigi Scotellaro
Es un clavo, hecho a mano, su cuerpo es simple, alargado, vertical y de punta bien filosa, lo fabricaron a principios del siglo XX, su cabeza fue confeccionada de un mazazo, tal vez por eso la rusticidad en su contextura.
Vio pasar largos años de su vida fijado a dos maderas, cumpliendo con su función. Ahora está aquí, expuesto en esta sala, y nos interpela.
Su presencia nos lleva a pensar qué sentido tiene destruir, para luego exponer los restos.
Rescatar algunas partes que se consideran valiosas y presentarlas para que sean examinadas...
Clavos, planchuelas, maderas, grabados, videos de estructuras transitorias que sostienen la permanente, ya desaparecida, para ser reemplazada por algo nuevo, más ligero y esbelto.
Cuál es el sentido de vaciar un espacio de sus materiales para luego decir que rescatamos sus recuerdos.
Paulo Scarlato